Ayudan a mujeres mazahuas a superar la pobreza

Bernarda Mauricio Flores es mazahua. Junto con 20 mujeres más se ocupa del cultivo de jitomate en un invernadero en San José del Rincón, en el Estado de México, donde cada año cosecha 20 toneladas que comercializan para mejorar la economía de sus familias.

Este es uno de los proyectos que la Fundación Pro Mazahua ha emprendido en esta región indígena del Estado de México, junto con San Felipe del progreso y Acambay, para promover el desarrollo sustentable mediante los cuales más de 4 mil familias han logrado superar la pobreza y ampliar las oportunidades para sus hijos. 

“Antes no tenía ni para comprarle algo de comer a los niños, a veces carecía para maíz o carecía para otras cosas, pero ahora no, gracias a Dios”, cuenta Bernarda. “Nada más nos dedicábamos a la casa, a cuidar a los niños, a cuidar los animalitos, pero ahí no nos generaba ningún ingreso”

Desde hace 7 años, Pro Mazahua le instaló un invernadero en su comunidad, donde junto con otras mujeres de su comunidad cultiva a lo largo del año jitomate, cilantro, quelites y quintoniles, mismos que comercializan y consumen.

“Nosotros metimos todo lo que fue el relleno de tierra y el trabajo, pero todo lo que fue la estructura nos apoyó unas fundaciones que vinieron; le echamos ganas y no hemos defraudado”, narra la mujer.

Las mujeres beneficiarias no ponen un solo peso en la instalación de los invernaderos, todo lo financia la Fundación, quien mediante un equipo de asesores y colaboradores, le dan seguimiento a cada uno de los proyectos para garantizar resultados.

En esta región mexiquense, donde no suelen llegar los apoyos gubernamentales, los hombres migran con frecuencia a los Estados Unidos en busca de trabajo; por ello los proyectos se enfocan primordialmente en las mujeres.

“Nosotras como mujeres ahorita le estamos ayudando al esposo, porque si no alcanzaba, la mujer aporta para la comida, para los niños a la escuela”, cuenta Mercedes Sánchez.

“Como que ya tenemos un cambio de vida, porque ya tenemos como mujeres, ya valemos más, ya no dependiendo que esperemos al marido, que llega a veces trae a veces no trae”, agrega Profeta Andrés Martínez.

Bernarda considera que, en lugar de que el gobierno reparta dinero en efectivo, debería apoyar para crear fuentes de trabajo.

“El gobierno a veces los enseña a uno a ser flojos, y a veces ya no quieren trabajar, ya nomás piensan por el dinero, pero no, es mejor que uno trabaje y logre lo que uno quiere”, afirma.

Producto de su trabajo de varios años, cuentan que han podido ofrecer a sus hijos la oportunidad de estudiar y salir adelante.

“Yo tengo una hija en la Universidad, ya se va a graduar (…) está estudiando medicina (…) eso me motiva más. Si yo hubiera tenido este trabajo antes, todas mis hijas tuvieran una carrera ahorita”, asegura Profeta Andrés Martínez.

#BIEN POR ELLOS